Sobre el Exvoto ibérico romano
Testimonio de la religiosidad popular en época de transición
Este pequeño exvoto en bronce, datado en el siglo I a.C., representa a un caballo de carga y ofrece un valioso testimonio de las prácticas devocionales en la península ibérica durante el proceso de romanización. Mide apenas 5 cm de alto por 6,5 cm de largo, pero su carga simbólica es notable.
Representación y estilo
La figura muestra al animal de pie, en reposo, con el cuello estirado hacia adelante. Su modelado es simple y geométrico: la cabeza, algo desproporcionada, incluye orejas y ojos esquemáticos; el cuerpo, robusto y curvado, transmite fuerza. Sobre el lomo se aprecia lo que parece ser una manta o albarda, elemento que refuerza su función como animal de carga y lo vincula a entornos rurales o comerciales.
Este estilo esquemático es característico del arte ibérico, en contraste con la tradición romana más naturalista. Ambas corrientes coexistieron en este periodo, influyéndose mutuamente.
Función votiva y contexto simbólico
Los exvotos zoomorfos eran frecuentes en santuarios rurales dedicados a divinidades protectoras del territorio, la salud o la fecundidad. Aunque la mayoría de los exvotos ibéricos son antropomorfos, también existieron representaciones animales, como esta, depositadas en lugares sagrados: cuevas, manantiales o recintos rituales.
El caballo, más allá de su uso práctico, tenía una fuerte carga simbólica. En el mundo mediterráneo estaba asociado al estatus, al viaje, al mundo funerario y, en algunos casos, al culto solar. En el arte ibérico aparece con frecuencia en estelas funerarias, esculturas votivas y relieves.
Continuidad en tiempos de romanización
La romanización no eliminó estas prácticas indígenas. En muchos casos, las adaptó o reinterpretó. Por ello, este exvoto pudo haberse ofrecido en un santuario ibérico tradicional o en un contexto ya romanizado, manteniendo su función protectora y espiritual.
Material, conservación y paralelos
La figura está fundida en bronce y conserva un excelente estado, lo que sugiere una producción cuidada, posiblemente en talleres locales especializados en pequeñas piezas votivas. Existen paralelos en yacimientos como Collado de los Jardines (Jaén), Montealegre (Toledo) o el santuario de El Cigarralejo (Murcia), donde también se documentan exvotos equinos de similares características formales y simbólicas.




























