La obra de Josep Riera i Aragó (Barcelona, 1954) ocupa un lugar singular dentro del arte contemporáneo español. Su universo creativo está poblado por aviones, submarinos, dirigibles, barcos y otros artefactos mecánicos que parecen suspendidos entre la realidad y la imaginación. A través de estas formas, el artista ha desarrollado un lenguaje plástico propio en el que confluyen la escultura, la pintura y el grabado, así como una constante reflexión sobre el movimiento, la exploración y la relación del ser humano con los territorios desconocidos.

Lejos de representar las máquinas desde una perspectiva estrictamente técnica o funcional, Riera i Aragó las transforma en objetos cargados de evocación. Sus aviones no necesitan despegar ni sus submarinos alcanzar el fondo del mar: su presencia basta para sugerir un viaje. Son formas que remiten a la aventura, al descubrimiento y a una cierta nostalgia por los primeros ingenios de navegación y exploración.

A lo largo de varias décadas de trayectoria, el artista ha construido un imaginario reconocible, en el que la materia y la forma adquieren tanta importancia como aquello que representan. Conocer la biografía y la obra de Josep Riera i Aragó permite comprender cómo ha desarrollado este universo y por qué sus creaciones mantienen una identidad tan característica dentro del panorama artístico contemporáneo.

Biografía de Josep Riera i Aragó: formación y trayectoria artística

Josep Maria Riera i Aragó nació en Barcelona en 1954. En 1973 ingresó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, donde comenzó su formación artística. Ese mismo año empezó a exponer en galerías de diferentes ciudades españolas, iniciando una trayectoria que progresivamente ampliaría su presencia dentro y fuera del país.

Durante sus primeros años de actividad, su trabajo incorporó diferentes elementos simbólicos y formas arquetípicas, entre ellas escaleras, pirámides y lunas. Sin embargo, fue durante la década de 1980 cuando comenzó a consolidarse el universo iconográfico que acabaría definiendo gran parte de su producción: el cielo, los fondos marinos y las máquinas concebidas para explorar ambos espacios.

Este cambio no fue únicamente una transformación temática. Supuso también el desarrollo de una manera particular de entender la escultura y la pintura. Los aviones, submarinos y dirigibles comenzaron a sustituir progresivamente los símbolos anteriores, convirtiéndose en los protagonistas de un lenguaje visual que el artista ha mantenido y desarrollado a lo largo de su carrera.

En 1984 realizó sus primeros aviones en bronce. Las posibilidades que ofrecían las técnicas de fundición le permitieron trabajar con elementos repetidos a partir de moldes, incorporando la acumulación como uno de los recursos fundamentales de determinadas composiciones escultóricas.

Un año después, en 1985, comenzó a realizar pinturas de gran formato sobre hierro y madera, con relieves de plomo y zinc. En estas obras experimentaba con los materiales mediante procedimientos que incluían reacciones químicas y el uso del fuego. La superficie pictórica adquiría así una dimensión física que trascendía la representación convencional.

En 1987 viajó al centro y sur de Marruecos. El paisaje del Anti-Atlas y el contacto con las comunidades bereberes dejaron una profunda impresión en el artista y propiciaron el desarrollo de sus primeros paisajes escultóricos. A partir de entonces, la relación entre el territorio, la materia y las formas naturales también encontró un espacio dentro de su producción.

Durante las décadas siguientes, Riera i Aragó amplió su trabajo con numerosos encargos de escultura pública y proyectos expositivos. En 1990 inauguró Submarino enterrado, una escultura encargada por el Ayuntamiento de Barcelona e instalada en los jardines de Hiroshima. En 1991 recibió otro encargo municipal, esta vez en Nishinomiya, Japón, para realizar Avión Najile, una escultura de grandes dimensiones destinada a una plaza de la ciudad.

Su trayectoria ha continuado desarrollándose mediante exposiciones, instalaciones y proyectos escultóricos en distintos países. El artista vive y trabaja en Barcelona, ciudad que constituye el punto de partida de una producción artística con una importante proyección internacional.

La obra de Josep Riera i Aragó: pintura, escultura y grabado

Una de las características más interesantes de Josep Riera i Aragó es la convivencia de diferentes disciplinas dentro de un mismo universo creativo. Su obra comprende pintura, escultura y grabado, tres medios que utiliza con lenguajes y procedimientos propios, pero que comparten una misma sensibilidad hacia los objetos, la materia y la representación del movimiento.

En su escultura, las máquinas adquieren una presencia tridimensional. Aviones, submarinos y barcos se convierten en estructuras que pueden ocupar el espacio de manera autónoma. El artista trabaja con materiales como el bronce y el hierro, pero también incorpora elementos recuperados de embarcaciones desguazadas. Las hélices, por ejemplo, aparecen de forma recurrente y contribuyen a establecer una relación directa entre el objeto industrial y su transformación artística.

La reutilización de materiales introduce una dimensión especialmente interesante en su trabajo. Los restos de barcos conservan las huellas de su utilización anterior: superficies desgastadas, marcas, irregularidades y transformaciones producidas por el tiempo y el entorno. Al incorporarlos a sus esculturas, Riera i Aragó no elimina necesariamente esa historia material, sino que la integra en nuevas construcciones.

En pintura, el artista desarrolla una aproximación diferente. Las máquinas aparecen generalmente reducidas a sus elementos esenciales, mediante siluetas, líneas y formas que conservan su capacidad evocadora sin necesidad de reproducir todos sus detalles. El soporte y la superficie adquieren una importancia fundamental, de manera que la pintura no se limita a representar un objeto, sino que construye un espacio en el que imagen y materia conviven.

El grabado, por su parte, permite trasladar parte de este imaginario a un lenguaje gráfico. Sus aguafuertes mantienen el protagonismo de las máquinas y las formas mecánicas, pero desde una economía de recursos que refuerza su carácter sintético. En 2012, el Instituto Cervantes organizó en Atenas una exposición dedicada a su obra gráfica, con una selección de alrededor de sesenta aguafuertes realizados entre 1998 y 2003.

Aunque cada disciplina presenta sus propias particularidades, existe una continuidad evidente entre ellas. La escultura aporta volumen y presencia física; la pintura explora la relación entre superficie, gesto y representación; y el grabado permite investigar las posibilidades expresivas de la línea. En todas ellas permanece el mismo interés por transformar los objetos mecánicos en imágenes abiertas a la interpretación.

Aviones, submarinos y dirigibles: el imaginario artístico de Josep Riera i Aragó

Para comprender la obra de Josep Riera i Aragó es necesario detenerse en los elementos que aparecen de manera recurrente en sus composiciones. Los aviones, submarinos, dirigibles y embarcaciones no son simples motivos decorativos ni reproducciones de máquinas existentes. Constituyen el núcleo de un imaginario artístico que gira alrededor de la exploración y del deseo humano de superar los límites físicos del mundo conocido.

El propio artista ha explicado que su interés por estos elementos comenzó a principios de los años ochenta, cuando empezó a plantearse la posibilidad de descubrir dos territorios que le resultaban especialmente sugerentes: el fondo del mar y el espacio exterior. Las máquinas que incorporó entonces a sus obras eran precisamente aquellas que permitían imaginar viajes hacia esos lugares. Ojos del mundo

Esta explicación ayuda a entender por qué sus aviones y submarinos parecen alejarse de su función original. En lugar de presentarse como instrumentos de transporte sometidos a las leyes de la ingeniería, adquieren una dimensión poética. Son máquinas que sugieren movimiento, aunque permanezcan inmóviles; objetos que remiten a lugares que no aparecen representados en la obra.

El avión, en particular, ocupa un lugar destacado dentro de su producción. Su silueta permite sintetizar visualmente la idea de desplazamiento y libertad. Las alas, las hélices y los fuselajes se convierten en elementos formales que pueden reducirse a unos pocos trazos sin perder su capacidad de identificación.

Los submarinos introducen una dimensión complementaria. Si el avión representa el desplazamiento hacia el cielo, el submarino permite imaginar la exploración de un territorio oculto bajo la superficie del agua. Ambos comparten una misma condición: son máquinas concebidas para atravesar espacios que no pertenecen a la experiencia cotidiana.

Los dirigibles y las embarcaciones amplían todavía más este universo. En todos estos elementos existe una relación entre la tecnología y la naturaleza, pero también entre el objeto construido y la imaginación. El artista parte de formas reconocibles para llevarlas hacia un territorio más ambiguo, donde la máquina deja de ser exclusivamente funcional y adquiere un significado abierto.

En una entrevista concedida a la Fundación Ojos del Mundo, Riera i Aragó explica que no pretende imponer una reacción concreta al espectador. Su intención es que la obra pueda despertar alguna emoción o hacer aflorar un recuerdo que permanecía latente. Esta idea resulta especialmente relevante para entender su producción: las máquinas funcionan como imágenes capaces de activar experiencias personales diferentes en cada observador.

Materia, técnica y lenguaje plástico en la obra de Josep Riera i Aragó

La investigación material constituye otro de los aspectos fundamentales de la obra de Josep Riera i Aragó. Su producción no se define únicamente por los motivos que representa, sino también por la manera en que trabaja los soportes y las superficies. El hierro, el bronce, el zinc, el plomo y la madera aparecen en diferentes momentos de su trayectoria, aportando cualidades físicas y visuales que forman parte esencial de su lenguaje.

En sus primeras pinturas de gran formato, realizadas durante la década de 1980, el artista experimentó con soportes rígidos y relieves metálicos. Algunas de estas superficies se trabajaban mediante reacciones químicas y fuego, procedimientos que permitían introducir transformaciones materiales y texturas alejadas de la pintura convencional.

Esta aproximación explica la estrecha relación que existe entre su pintura y su escultura. En ambos casos, la materia no funciona simplemente como un medio para construir una imagen, sino que adquiere protagonismo propio. La superficie puede presentar irregularidades, cambios de tonalidad y huellas del proceso de elaboración.

En sus composiciones pictóricas, las formas mecánicas suelen contrastar con fondos más abiertos y superficies de gran presencia material. La simplificación de los elementos representados permite que cada línea y cada mancha tengan una función compositiva concreta. No necesita reproducir exhaustivamente una aeronave para transmitir su presencia: basta con seleccionar algunos rasgos esenciales.

La relación entre vacío y figura también resulta significativa. El espacio que rodea a las máquinas no es necesariamente un fondo descriptivo, sino un territorio visual que deja margen a la interpretación. La ausencia de referencias geográficas o de elementos que definan una perspectiva concreta permite que los objetos parezcan suspendidos en un espacio indeterminado.

En la escultura, esta misma economía formal se traduce en estructuras que pueden parecer ligeras a pesar de estar realizadas con materiales pesados. El contraste entre la naturaleza industrial de los materiales y la aparente ingravidez de las máquinas constituye una de las tensiones más interesantes de su trabajo.

La Fundació Suñol, al presentar obra del artista dentro de su colección, destaca precisamente la combinación de escultura, pintura y grabado, así como la relación entre ciencia, naturaleza, tecnología y descubrimiento que atraviesa su producción.

La trayectoria expositiva y el reconocimiento de Josep Riera i Aragó

La trayectoria de Josep Riera i Aragó se ha desarrollado a través de exposiciones individuales y colectivas, instalaciones y encargos públicos en diferentes países. Su presencia en instituciones culturales y museos permite observar la continuidad de un lenguaje artístico que ha evolucionado sin abandonar sus principales preocupaciones formales y temáticas.

Entre los proyectos públicos más destacados de sus primeros años se encuentran Gran avión con hélice azul, instalado en los jardines de la Fundació Joan Miró de Barcelona, y Submarino enterrado, inaugurado en 1990 en los jardines de Hiroshima de la misma ciudad. También destacan los grandes bajorrelieves realizados para edificios públicos y universitarios de Barcelona y Sant Cugat.

En el ámbito internacional, su obra ha estado presente en exposiciones celebradas en instituciones como la Fondation Van Gogh de Arlés, los Städtische Museen de Heilbronn y el PMMK Museum vor Moderne Kunst de Ostende. En 2011 presentó Le rêve du navigateur, una exposición individual que pudo visitarse en el Musée d’Art Moderne de Céret y el Musée de Collioure. Ese mismo periodo estuvo marcado por instalaciones y proyectos que ampliaron su investigación sobre los mundos submarinos.

También resulta significativa su presencia en colecciones institucionales. El MACBA, por ejemplo, recoge varias obras del artista en su catálogo, entre ellas dibujos de 1981, Submarí E.P. (1984), Precipici (1985) y Far per submarins (1985). Esta presencia permite contextualizar su trabajo dentro de la historia del arte contemporáneo de Barcelona.

En 2012, la exposición dedicada a sus aguafuertes en el Instituto Cervantes de Atenas puso de manifiesto otra dimensión de su producción: la importancia del dibujo y de la obra gráfica como herramientas para desarrollar y difundir su imaginario. La muestra reunió aproximadamente sesenta piezas realizadas entre 1998 y 2003.

A lo largo de su carrera, Josep Riera i Aragó ha mantenido una investigación artística reconocible, en la que los materiales, las máquinas y la exploración de nuevos territorios continúan siendo elementos centrales.

Sin título (Avión), una pintura de Josep Riera i Aragó disponible en Galería F. Cervera

Dentro del universo artístico de Josep Riera i Aragó, la obra Sin título (Avión) permite acercarse a su imaginario desde el lenguaje de la pintura. Se trata de una pieza realizada al óleo y con materia sobre tabla, en la que el artista representa una aeronave mediante una composición de gran sencillez formal y marcada presencia gestual.

La obra tiene unas dimensiones de 80 × 115 cm, mientras que el conjunto enmarcado mide 96 × 131 × 3,5 cm. Está firmada en el ángulo inferior derecho.

Sobre un fondo de tonalidad arena, de apariencia casi mineral, aparece la silueta de un avión. El fuselaje, construido mediante una pincelada negra y densa, avanza hacia la derecha y establece el principal eje visual de la composición. En el extremo opuesto, una línea curva evoca la hélice y sugiere el movimiento de la aeronave.

Uno de los aspectos más interesantes de esta representación es la relación entre la máquina y el espacio que ocupa. El avión no aparece volando libremente, sino apoyado sobre un fino soporte vertical. Este elemento introduce una lectura particular: la aeronave parece convertirse en una maqueta, un modelo de exposición o un objeto mecánico dispuesto para ser observado.

La imagen se mueve así entre dos interpretaciones. Por una parte, conserva la capacidad evocadora de una máquina concebida para viajar y desplazarse. Por otra, adquiere la quietud de un objeto expuesto, separado de su función original. Esta dualidad conecta con uno de los aspectos más característicos del trabajo de Riera i Aragó: la transformación de los artefactos mecánicos en formas artísticas que sugieren movimiento sin necesidad de producirlo.

El tratamiento de la superficie refuerza esta lectura. La materia clara del fondo conserva las huellas de su elaboración, con irregularidades y marcas que aportan profundidad visual a la tabla. Sobre ella, el negro del avión destaca por su densidad y por el carácter directo del gesto pictórico. Las pequeñas manchas y salpicaduras contribuyen a romper la uniformidad del fondo y añaden dinamismo a una composición que, en términos generales, mantiene una notable economía de elementos.

El amplio espacio vacío que rodea a la aeronave también desempeña una función importante. No existe un horizonte definido ni referencias que permitan situar el avión en un paisaje concreto. El fondo puede interpretarse como un cielo abierto, pero también como un espacio abstracto en el que la máquina adquiere todo el protagonismo.

Esta ausencia de contexto permite establecer una relación directa con el universo creativo del artista. Al igual que sucede en otras obras de Riera i Aragó, la aeronave deja de ser un objeto exclusivamente técnico para convertirse en una imagen que invita a pensar en el viaje, la exploración y la memoria.

Sin título (Avión) reúne, por tanto, varios elementos fundamentales de su lenguaje plástico: la simplificación de las formas, la presencia de la materia, el contraste entre figura y fondo y la capacidad de sugerir movimiento mediante una representación esencial.

La pintura forma parte de la selección de obra disponible en Galería F. Cervera, donde es posible adquirirla. Su precio está disponible bajo consulta.

Puedes descubrir nuestra selección de pintura contemporánea y consultar las condiciones de adquisición de esta obra.

La poética del viaje en la obra de Josep Riera i Aragó

La trayectoria de Josep Riera i Aragó demuestra cómo un universo iconográfico aparentemente reducido puede dar lugar a una investigación artística amplia y coherente. Aviones, submarinos, barcos y dirigibles constituyen el punto de partida de una reflexión que conecta la tecnología con la naturaleza, la memoria con la exploración y la materia con la imaginación.

Su trabajo destaca por la capacidad de transformar objetos reconocibles en formas abiertas a múltiples interpretaciones. Las máquinas permanecen inmóviles, pero sugieren viajes; los materiales conservan su presencia física, pero adquieren una dimensión poética; y las composiciones, a menudo reducidas a unos pocos elementos, consiguen construir espacios llenos de posibilidades.

Esta combinación de sencillez formal, experimentación material y capacidad evocadora explica la singularidad de su producción dentro del arte contemporáneo español.

En Sin título (Avión) encontramos una síntesis especialmente interesante de estos intereses. La aeronave, suspendida sobre un fondo matérico y desprovista de cualquier referencia geográfica, concentra la atención sobre la relación entre objeto, espacio y movimiento.

Una obra que permite acercarse al universo de Josep Riera i Aragó desde la pintura y que puedes encontrar disponible para su adquisición en Galería F. Cervera.

La poética del viaje en la obra de Josep Riera i Aragó

La trayectoria de Josep Riera i Aragó demuestra cómo un universo iconográfico aparentemente reducido puede dar lugar a una investigación artística amplia y coherente. Aviones, submarinos, barcos y dirigibles constituyen el punto de partida de una reflexión que conecta la tecnología con la naturaleza, la memoria con la exploración y la materia con la imaginación.

Su trabajo destaca por la capacidad de transformar objetos reconocibles en formas abiertas a múltiples interpretaciones. Las máquinas permanecen inmóviles, pero sugieren viajes; los materiales conservan su presencia física, pero adquieren una dimensión poética; y las composiciones, a menudo reducidas a unos pocos elementos, consiguen construir espacios llenos de posibilidades.

Esta combinación de sencillez formal, experimentación material y capacidad evocadora explica la singularidad de su producción dentro del arte contemporáneo español.

En Sin título (Avión) encontramos una síntesis especialmente interesante de estos intereses. La aeronave, suspendida sobre un fondo matérico y desprovista de cualquier referencia geográfica, concentra la atención sobre la relación entre objeto, espacio y movimiento.

Una obra que permite acercarse al universo de Josep Riera i Aragó desde la pintura y que puedes encontrar disponible para su adquisición en Galería F. Cervera.

Bibliografía

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